miércoles, 4 de noviembre de 2009

LA GUERRA

A lo largo del siglo XIX se consolidó el poder de algunos países que fueron considerados nuevas potencias. Sin embargo, hubo grandes diferencias en sus sistemas políticos.
En la primera mitad del siglo XIX Estados Unidos se extendió por nuevos territorios. Al núcleo inicial que comprendían las Trece Colonias, se agregaron nuevos territorios al sur y al oeste: compraron Luisiana y Florida a Francia y España respectivamente; Inglaterra cedió Oregón; Texas decidió incorporarse; y ganaron Nuevo México y California tras una breve guerra con México. Esta expansión hacia el oeste proporcionó tierra y recursos, y contribuyó a forjar la identidad de la población en detrimento de los pueblos indígenas que fueron relegados a las peores tierras.
Formación de los Estados Unidos
En el inmenso país en que se convirtió Estados Unidos se distinguían tres grandes zonas: el noreste, industrial y urbano; el sur, agrícola y con grandes explotaciones de algodón y tabaco trabajadas por esclavos; y el oeste, con predominio de pequeños granjeros.

La guerra de Secesión

La constitución de Estados Unidos permitía la esclavitud, cuya abolición dependía de cada Estado. Los Estados del sur la mantenían porque era la base de sus explotaciones agrícolas.
En 1860 fue elegido presidente Abraham Lincoln, que era abolicionista, lo que provocó que once Estados del sur se separaran de Estados Unidos y formaran una confederación. El Congreso los declaró en rebeldía y la guerra comenzó en 1861. La guerra se prolongó durante cuatro años y provocó medio millón de muertos. El norte venció y la esclavitud fue abolida.

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